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Porqué el 7

  • 7º en mi primera carrera del mundial
  • Lleve el 77 en mi primera carrera de 500cc en Albacete
  • Los 7 continentes de nuestro planeta
  • Nacido en la 7ª región de Catalunya (Spain)
  • Los 7 días de la semana
  • Las 7 notas musicales
  • Las 7 maravillas del mundo
  • 7 vidas tiene el gato
  • Los 7 enanos de la Blancanieves
  • Los 7 Pecados Capitales
  • 7 Chakras
  • Los 7 días de la creación
  • Las 7 bolas de dragón
  • Los 7 samurais (Akira Kurosawa)
  • Las botas mágicas de las "7 leguas"
  • Seven, la película
  • 7 mujeres (John Ford)
  • El Agente 007
  • Los 7 magníficos (John Sturges)
  • 7 años en el Tibet
  • Las 7 estrellas de la OSA MAYOR
  • Las 7 edades del hombre (Shakespeare)
  • El misterio de las 7 esferas (Agatha Chirstie)
  • Los 7 mares de la Tierra
  • Los 7 colores del Arco Iris

España, Europa …. el Mundo

Llegó el momento de dar un paso adelante, de competir con lo que entonces se calificaba como motos de Gran Premio. En aquellos momentos ya me sentía piloto y quería llegar lo más lejos posible: al Campeonato del Mundo, pero quedaba aún un largo y nada fácil camino por recorrer.

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El éxito en los campeonatos de promoción nos llevó a dar el paso siguiente; participar en los Campeonatos de España y Europa con una Honda RS125R y más ilusión y ganas que experiencia y conocimiento. Tuve la fortuna de contar con un buen grupo de amigos que se organizó a mí alrededor y montó todo un equipo de competición para que yo pudiese competir.

Todo era absolutamente nuevo; salir de casa y empezar a dar vueltas por Europa, por países y circuitos en los que no había estado nunca. Los largos viajes en furgoneta eran toda una aventura ilusionante; intensos, divertidos y, frecuentemente, agotadores. No había tiempo para aburrirse y todo resultaba emocionante, desde cargar o dormir en la furgoneta a entrenar y competir. Descubrir países nuevos como Inglaterra, Irlanda, la República Checa, Italia, etc. y desenvolvernos en ellos no fue tarea fácil al principio pero, una vez en el circuito, se trataba siempre de lo mismo: de competir, de dar lo mejor de todos nosotros y sobre todo, de aprender en un mundo en el que el nivel competitivo y de exigencia ya era muy alto.

En aquella primera temporada ya tuve actuaciones destacadas tanto en España como en Europa (Recuerdo especialmente la carrera de Spa, por el resultado y por cómo me fascinó el circuito Belga y su entorno).

Pero al final de año se acabó el dinero y hubo que replantear la situación para 1993. Afortunadamente, algunas empresas de la comarca cercanas a Sant Fruitós como Texma, Supeco, Marchal Vallés, o la Granja Alpina y la Federación Catalana junto a Honda España, el RACC y personas a título particular, nos ayudaron mucho para participar en un Campeonato que estaba creciendo con mucha fuerza: el Open Ducados. Era, de hecho, el Campeonato de España con una estructura muy profesional, tanto desde el punto de vista organizativo como deportivo y, sobretodo muy competitivo. Había televisión en directo, los premios eran interesantes y resultaba, en definitiva, la mejor opción que, además, iba acompañada por el abandono del Europeo.

Estábamos haciendo un muy buen año y surgió la posibilidad de participar con nuestra Honda 125 como wild card en el Gran Premio de Europa que se disputaba en el Circuito de Catalunya. Conté también con la inestimable ayuda de un técnico histórico como Ángel Carmona, que se sumó a la estructura para la ocasión.

Todo volvía a ser nuevo y se trataba del ¡Campeonato del Mundo! Lo preparamos a conciencia y los resultados fueron extraordinarios. En entrenamientos me clasifiqué décimo, algo impensable por aquellos tiempos, y en carrera me estuve peleando con Jorge Martinez “Aspar” y Ezzio Gianola, dos de mis ídolos, y empecé mi relación con el 7 ya que acabé séptimo,  una sola décima detrás del Campeón del Mundo y con otra de ventaja sobre el italiano; dos pilotos con los que dos años antes solo había podido soñar  enfrentarme. Era una gran séptima posición con sabor a victoria.

Paralelamente i durante el fin de semana, un buen amigo se enteró de que el equipo italiano Daytona Pit Lane bajaba de la Honda 250 al holandés Loek Bodelier y, ni corto, ni perezoso, se fue a negociar con ellos para que yo me subiese a la moto en las 6 carreras que quedaban por disputarse. Costó algún que otro millón de pesetas aportado por amigos y empresas. Todos ellos liderados por el entonces alcalde de Sant Fruitós Ignasi Sala que hizo un gran esfuerzo personal para reunir el presupuesto. Pero lo logramos y mientras sorprendía al mundo durante el fin de semana con mi resultado en 125, me estaba convirtiendo en piloto mundialista de 250.

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